Pampas: un equipo que inspiró a ir por más
En la mayoría de los casos, los resultados son un condicionante para determinar el éxito o no de un proceso. Si alguien gana es el mejor y en caso contrario es el peor. La necesidad de obtener una respuesta, sea positiva o negativa, deja de lado la capacidad de analizar en como se consiguen ciertos objetivos.
Siempre existe un lado A y un lado B, hay ciertos aspectos que se ven y otros no tanto. Normalmente, se analiza el primer término y no se le presta mucha atención a la otra parte, a pesar de que ambas son una unidad. Algo así como las dos caras de la moneda, una no puede estar sin la otra.
Podemos decir que Pampas fue el mejor equipo de la fase regular del Super Rugby Americas, que llegó a la final goleando a sus rivales, que tuvo al máximo anotador del certamen y también al tryman. Además, fue el elenco que mas apoyó en el ingoal rival y al que menos le marcaron. De 14 presentaciones, ganó 12 y cayó en dos, casualmente contra el mismo rival: Dogos XV.
El subcampeonato de la franquicia bonaerense no opaca en lo mas mínimo el trabajo realizado por Juan Manuel Leguizamón y todo su staff, quienes con el correr de los días lograron afianzar y consolidar a un gran grupo humano. “Una familia”, tal como se dio la alianza entre cuerpo técnico y jugadores.
Cada uno con su rol, ambas partes aprendieron y aprehendieron de esta experiencia. Y para ambas fue inolvidable, de esas que calan fuerte dentro de cada uno.
Al comienzo de la temporada, Leguizamón se mostró contento con el plantel y no solo por sus destrezas con la ovalada. El santiagueño siempre remarcó el excelente grupo humano y su predisposición para el trabajo y el aprendizaje.
Desde el lado de los jugadores, la definición del equipo pasó de ser de un elenco “intenso” a uno “inspirador”. Claro que todo llevó un tiempo, que esa metamorfosis se dio con el correr de las semanas, entrenamientos y tiempo compartido entre todos.
¿Qué habrá sido lo inspirador? Quizás, dejar por un lado la inmediatez de los resultados, de los tries apoyados, los tackles positivos, de los penales cedidos y los convertidos. Lo que unió a este grupo fue el aprendizaje, entender que esto en definitiva es un juego, que las reglas están para cumplirlas y que lo importante de la vida pasa por otro lado.
Lo inspirador fue volver a las bases, al respeto, al compañerismo y a comenzar a considerar al que tenés al lado como importante. Para todo el plantel fueron seis meses alucinantes.
En la previa de los últimos encuentros como local, se mostraron fragmentos de los jugadores hablando de esta experiencia. “La otra cara de Pampas”, así se titula el documental próximo a estrenarse realizado por Matías Vaccher y Gonzalo Prados, quienes se animaron a mostrar justamente el “lado B” de este plantel.
Allí, los jugadores se sacan la coraza de guerreros por un rato y se atreven a contar cosas de su vida, por quienes juegan, se emocionan con un recuerdo o al hablar de alguien. Eso también fue lo distinto de este equipo.
Llegaron para competir y se llevaron una de las experiencias más enriquecedoras de su vida. Hay veces que ganar es importante, pero no necesariamente lo único. Quizás, este sea el camino a transitar para alcanzar grandes cosas.
